Una fábula sobre los robots y el marxismo

Villarriba y Villabajo son dos pequeñas ciudades que son casi gemelas en algunas cosas, pero rádicalmente diferentes en otras.

Se hicieron muy famosas porque ambas cocinan gigantescas paellas en sus fiestas patronales, pero a la hora de fregarlas, lo hacen de una manera radicalmente diferente y con resultados también muy diferentes, como se aprecia en el video.

Otra característica muy curiosa, aunque mucho menos conocida de estas dos ciudades gemelas, es que la gente de ambas se dedica de manera casi exclusiva al transporte de mercancía por carretera. Es una actividad secular, que se inició en la época romana, cuando las carretas de bueyes de Villarriba y Villabajo atravesaban las calzadas del imperio acarreando todo tipo de víveres y mercancías.

En otros lugares pueblos enteros se dedican a la pesca, o a fabricar puertas, o zapatos, o al turismo. En Villarriba y Villabajo, la tradición manda y solo hay camioneros y camioneras, y a mucha honra!

En veinte siglos de actividad transportil, las gentes de estas dos ciudades han visto todo tipo de cambios, de crisis, de guerras, de avances tecnológicos, pero algo ha permanecido inmutable: nunca ha faltado faena en los carros, en las diligencias, en los camiones ebro o en los trailers modernos… hasta hoy.

Una terrible amenaza se cierne sobre estos dos inocentes pueblos: la llegada de los camiones que se conducen solos, los camiones inteligentes, los camiones robot.

Bueno, en realidad, la amenaza se cierne solo sobre Villabajo, mientras que para Villarriba este nuevo avance tecnológico será una bendición. Cómo será esto posible, si ambos se dedican desde hace veinte siglos a la misma actividad? La respuesta, como en el caso del fregado de la paella, está en una aparentemente sutil diferencia entre ambas Villas, pero que ahora significará para una convertirse en un paraíso y para la otra hacerlo en un infierno.

Resulta que en Villabajo todo el mundo son camioneros y camioneras que trabajan para una misma empresa, VITRASA (Villabajo Transportes, S.A) propiedad de la familia Transportez, de los Transportez de toda la vida, fundadores de la Villa y desde entonces benefactores y protectores del pueblo. VITRASA ha sido como una madre para generaciones y generaciones de Villabajenses, les ha alimentado, educado, curado, les ha dado todo, simplemente a cambio de su trabajo. En el pasado ha habido momentos malos, crisis fortísimas, pero los Transportez siempre han sacado adelante VITRASA y al pueblo, y lo seguirán haciendo en el futuro… o quizá no.

VITRASA, en una decisión empresarial irreprochable desde el punto de vista de la competitividad y de la remuneración del accionista, va a sustituir todos sus actuales camiones “manuales”, por camiones autónomos, robóticos. Camiones que no tienen que descansar en ningún momento, que no se pierden, ni enferman, ni tienen malos días, ni tienen bajas por maternidad, ni tienen accidentes. Los costes para VITRASA se reduciran, la productividad se disparará y con ello los beneficios y la riqueza de los accionistas. Para los Villabajenses no apellidados Transportez, será el fin de la historia, se quedarán en el paro, tendrán que dedicarse a lo que sea, emigrar, reciclarse, en fin, es una faena, pero no se puede parar el progreso.

En Villarriba las cosas son iguales pero a la vez radicalmente diferentes: resulta que los villarribenses siempre han tenido fama de indómitos y peleones, de gente inconformista y bastante alérgica a la autoridad y la jerarquía. Quizá por eso, en Villarriba, casi todos los camioneros y camioneras son autónomos, tienen su propio camión, o trabajan en la cooperativa VITRACOOP, o en una de las muchas pequeñas empresas familiares donde todos son dueños y a la vez conductores de camión, o incluso en la sociedad pública municipal de inserción para camioneros con discapacidad. Como en Villabajo, a lo largo de los siglos han tenido de todo, momentos de bonanza y de miseria, pero siempre han logrado salir adelante.

Ahora el progreso les brinda una oportunidad inimaginable para sus padres y abuelos: dejar la carretera. Todos los villarribenses, autónomos, cooperativistas, pequeños empresarios, todos han decidido cambiar sus camiones por los nuevos camiones robóticos y ya no tendrán que salir cada madrugada a la carretera, porque ahora lo harán sus camiones por ellos. Mientras los robots hacen su trabajo, en Villarriba habrá tiempo para educar a los pequeños, cuidar de los mayores, para disfrutar del tiempo libre, para la cultura, para viajar por placer, en definitiva para VIVIR liberados del trabajo gracias a los robots.

Como toda fábula digna de tal nombre, esta ha de tener una moraleja, y he aquí la nuestra: te dirán que la historia ha muerto, que el mejor de los Marx fué Groucho, que la economía y la empresa solo pueden ser de una manera y que el progreso es imparable aunque se lleve tu vida por delante… pero no les creas, es todo mentira, y en Villarriba te lo pueden contar de primera mano.

 

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