Constelaciones Organizacionales: la experiencia de Asier.

Hace unos días os comentaba que se iba ha impartir un curso sobre Constelaciones Organizacionales en la EDE Fundacioa

Asier, que ya ha trabajado con esta herramienta y que también ha participado en cursos anteriores, me envía esta interesantísima aportación para que nos hagamos todos una idea más aproximada. Tras el curso de este fin de semana, Manu ha prometido escribir también su experiencia.

“Hace ahora algo más de cinco años y dentro de una formación en terapia sistémica tuve la oportunidad de ver trabajar a Bert Hellinger. Era un video y el audio era en alemán, además calidad de VHS en una maquina machacada por cientos de cursos. Vamos, todo preparado para el mayor de los aburrimientos.  Pues no. Lo que vi me hipnotizo. Trabajaban con relatos de dificultad dentro de la familia. La persona que consultaba elegía a otras personas que hacían de representantes de los miembros de su familia. Los ponía en el espacio, cuidando hacia dónde miraban, su lugar en el espacio, su altura,… Construían una escultura de su visión de la situación. Además el facilitador (en este caso impulsor de esta nueva manera de hacer) escuchaba lo que cada persona sentía y pensaba en el lugar y les orientaba hacia posibles cambios y movimientos. Mientras el cliente cambiaba de cara, de la incredulidad a la implicación absoluta pasando por la afirmación y la emoción.

Meses más tarde un buen amigo nos invitaba a participar en un taller de constelaciones familiares. Tras años de formación, experiencia y reflexión sobre la relación de ayuda, Guillermo quería experimentar una nueva línea de trabajo. Me parecía demasiada casualidad que la propuesta surgiera solo semanas después de  aquel video, así que allí nos fuimos. La experiencia fue muy intensa. Trabajábamos con material sensible. Poníamos encima de la mesa nuestras tripas. La herramienta en directo era más poderosa de lo que había podido intuir.

Desde aquel fin de semana me encontré con la propuesta en los lugares más insospechados. Asistí hasta a una exposición que se acercaba al tema desde su parte más estética y artística.

Este mes de marzo hace un año que buscando más luz antes de tomar una decisión laboral complicada me acerqué a un taller dónde utilizaban las constelaciones para acercarse a las organizaciones. Allí descubrí su potencial para el cambio organizacional. Comparando con mi experiencia anterior, trabajando familias, el taller se me hizo más relajado, en la medida que la madera que poníamos a arder no era la de las raíces, quemábamos y jugábamos con ramas. Además no “constelábamos” estrictamente personas. Hubo algunas que trabajaban con decisiones, otras probaban con el lanzamiento de algún nuevo producto, la imagen de la entidad, relaciones entre directivas entrantes y salientes, los valores de la cultura de la empresa,…

Ha pasado el tiempo, el trabajo que desarrollé en aquel espacio tuvo su impacto y fue positivo. Además volvimos a los orígenes y me encontré con un Guillermo Echegaray (www.tallerdepsicologia.com) entregado a las constelaciones organizacionales. Yo en estos años me había ido formando en supervisión y coaching y él bebía de las mismas fuentes que inventaron y desarrollaron las intuiciones que hablaban de esta herramienta al servicio de las organizaciones. Gracias a su capacidad de acogida y la colaboración de otra buena amiga, Maria y Fundación EDE (www.fundacionede.org) pusieron en marcha una serie de talleres en Bilbao. El primero fue hace cosa de un año y en estas semanas se celebra el quinto. En esta ocasión con una demostración abierta como anticipo que ha tenido una respuesta numerosísima y heterogénea, al igual que el curso.  

He tenido la suerte de participar de varios de estos talleres. La propuesta es experimentar continuamente constelando relatos de dificultad de las propias personas asistentes. De esta manera las personas que participamos accedemos a información nueva cuando presentamos nuestras dificultades y también cuando participamos como “representantes” de las personas, organizaciones,… elegidos por los/as que deciden compartir con nosotros/as su situación. Además intercala algunos ejercicios más pequeños que son igual de interesantes para explorar algunas claves básicas de nuestra manera de estar y pertenecer a los grupos. Como si fuera la salsa del plato todo se liga con explicaciones desde la teoría que responden a algunas preguntas y a veces ahondan solamente en las dudas.

A mi los espacios de formación y la reflexión sobre la actividad siempre me han ayudado a respirar. Esta propuesta, en mi opinión, es especialmente poderosa por dos cosas:

        La información nueva no llega de la reflexión propia ni tampoco, tan solo, de lo racional y lógico. Son otras personas, las que tú has elegido y puesto en un lugar, las que te devuelven sus sensaciones y pensamientos. No lo puedes controlar. Dicen y hacen lo que ellos/as quieren. Si tiene sentido o no en tu narración tiene que ver con tu capacidad de escucha.

        Te llevas palabras y esta bien. Pero sobre todo te llevas imágenes, miradas, distancias,… Y una suerte de escultura de inicio y final que es fácil de recordar y que vuelve cada vez que te vuelcas en la situación que quieres afrontar.

Estas y otras cosas he encontrado yo en las constelaciones organizacionales. Una propuesta muy recomendable. Más de una vez hemos discutido entre varios amigos por ese nombre derivado de una traducción literal del alemán. No ayuda la palabra constelación, la asociación de ideas lleva a pensar en espacios “pseudo-esotéricos”.

Es una herramienta “alternativa” en la medida que rompe con algunas líneas clásicas de consultoria y supervisión. Muchas empresas de diferentes sectores y origen están probando con gran éxito estas y otras maneras “menos clásicas” de reflexión y planificación. Tiene cierta lógica que la innovación pase por explorar nuevas maneras de entendernos.

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3 comentarios sobre “Constelaciones Organizacionales: la experiencia de Asier.

  1. Yo también intenté asistir al curso, pero como estaba hasta los topes, y no tenía plaza, ya estoy inscrita para el que se está organizando para mayo. Me seduce mucho lo que transmite Asier, porque creo que hay que adaptarse a los nuevos tiempos y utilizar nuevas metodologías. Y esto, me parece una buena herramienta de relación humana, así que ya os contaré mi experiencia cuando llegue el momento.

  2. En la linea de Asier, yo participé en un curso con Cecilio Regojo, y me gustaría añadir a la reflexión aquí presentada que el poder visionar (que no mascullar cerebralmente) desde la consciencia y distancia de estar disfrutando de una “pelicula” en la cual tu eres el que pone los “actores”, sin guión, sin previos y a los cuales dejas “actuar”… te inhibe de la presión de decidir o de “predecir subjetivamente lo que deseas que ocurra” te aporta unas lecturas y unas posibilidades que de otra forma no serían posibles..
    Al finalizar la “pelicula” las conclusiones, las nuevas visiones, las nuevas interpretaciones que recibes y que percibes son exclusivamente tuyas, para ti…. y son libres..osea te sientes lo suficientemente libre para poder optar por cualquiera de ellas o por ninguna.
    El poder salirte de la situación para verla con distancia y objetividad es un valor que en el día a día es casi imposible de obtener.
    Claro que es una herramienta, no es un milagro y como tal herramienta sirve cuando sirve…no nos confundamos. Pero lo que si puedo certificar… es que tiene un gran valor y quien la experimenta descubre atónito que algo que puede parecer inicialmente un “juego” una “niñeria”… caray lo que ayuda.
    Un saludo

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