Subvencionar el alquiler

A estas alturas estoy seguro de que ya conocéis las medidas de choque que ha presentado el Gobierno de España para favorecer el alquiler, pero os las resumo en cuatro ideas:

  • Subvención directa de 210 € mensuales al alquiler para jóvenes de 22 a 30 años y con ingresos brutos de hasta 22.000€
  • Préstamo de 600€ para la fianza.
  • Aval de 6 meses con la garantía del Gobierno.
  • Equiparación de las deducciones fiscales del inquilino y del comprador de una vivienda.

Roberto Cacho (Director del Programa de movilización de vivienda vacía Bizigune) y Javier Burón (Viceconsejero de Vivienda del Gobierno Vasco) ya se han pronunciado sobre estas medidas en sus respectivos blogs, y aunque estoy básicamente de acuerdo con sus opiniones, quisiera aportar alguna reflexión adicional.

Estoy intentando hacer memoria y ahora mismo no caigo en ningún otro caso en el que desde el gobierno se de una subvención directa para que un colectivo pueda acceder a un bien de primera necesidad sin que el precio de ese bien no esté tasado, regulado, intervenido o lo que sea.

No estoy en contra de la subvención ya que en muchas ocasiones es la única manera real, efectiva y rápida de conseguir una redistribución de renta y que determinadas personas que con sus propios ingresos no serían capaces de hacerlo, puedan acceder a bienes o servicios de primera necesidad.

Pero si eso se hace, como en este caso, sin poner un tope al precio del bien subvencionado, el efecto redistributivo de la renta se invierte completamente ya que la subvención se convierte en muy poco tiempo en un mayor precio.

Esto es algo que está comprobado ya hace muchísimo tiempo y en el mercado de la vivienda tiene exactamente el mismo efecto que ya hemos comentado en otras ocasiones de las deducciones fiscales y del estiramiento de los plazos de las hipotecas, es decir, incrementar los precios.

Yo creo que el Gobierno aún está a tiempo y puede resolverlo fácilmente introduciendo un requisito más para la concesión de la ayuda: que el alquiler que se paga no sea superior a 600 o 700 euros, por ejemplo. Sería mucho más efectivo si se interviniesen esos arrendamientos pero al menos con esta pequeña modificación se podrían evitar la mayor parte de los efectos perniciosos de la medida. Pero supongo que a estas alturas ya no van a cambiar de opinión.

¿Significa esto que el Gobierno quiere que los alquileres suban? No, evidentemente no. La medida tendrá un efecto en el corto plazo que permitirá que algunos miles de personas les cueste un poco menos su alquiler y supongo que es eso lo que se busca, una medida de efecto inmediato, pero a medio y largo plazo (y ójala me equivoque) todo indica que será contraproducente.

Es una pena que las medidas que de verdad pueden significar un cambio estructural y a largo plazo no tengan concreción alguna y se queden, al menos de momento, en una especie de buenas intenciones. Me refiero a medidas como el desarrollo del derecho de superficie en lugar de la venta en plena propiedad, el incremento del suelo público para alquiler y las ventajas fiscales y financieras para promotores de vivienda pública en alquiler, que es lo que los promotores públicos de vivienda le estamos demandando al ministerio.

9 comentarios sobre “Subvencionar el alquiler

  1. Si no fuera porque todos sabemos que no es así, parecería que nos hemos puesto todos de acuerdo, que ha habido alguna consigna, o que esto es una confabulación judeo-masónico-bolchebique… pero no, que no, que no nos hemos puesto de acuerdo para decir cosas parecidas en el mismo rato, se los juro, oiga.

  2. joé, pues lo parece, ¿no, Fernando? Por una vez que estamos todos de acuerdo…
    La pena es que en esta entrega por fascículos, como dices en tu blog, cada fascículo parece un parche. ¿Por qué no nos publican el libro completo de una vez y dan una solución completa al alquiler de vivienda?

  3. “El político piensa en la próxima elección, el estadista en la próxima generación”
    Otto von Bismarck
    Cado uno que saque sus conclusiones sobre lo qué tenemos en el Gobierno.
    El tope de precio, no me parece una medida efectiva. Si el alquiler ya está por encima de 700, los propietarios no van a bajarlo, y si está por debajo, seguramente se firmarían contratos por 700 euros en A y otros 100 en B.
    Respecto al derecho de superficie, tengo una duda. ¿Estás seguro de que el Gobierno al que le toque hacer efectivo ese derecho lo hará? Me temo que es muy posible que se acabe renunciando a él para evitar perder votos y lo que parecía una buena solución se convierta en otra forma de subvencionar la propiedad de unos pocos. Ya ha ocurrido con gran parte de las escasas viviendas públicas en alquiler, que acabaron siendo vendidas por dos gordas a los que llevaban décadas viviendo en ellas.

  4. Fernando, robertoC, en esto creo que es normal que estemos de acuerdo pues es un tema bastante claro y evidente.
    Jaizki, estoy de acuerdo en que el político vive pendiente de las elecciones, como el consejero delegado vive pendiente de la cuenta de resultados del año, y el presidente del club de futbol de los resultados del siguiente partido… supongo que una razonable combinación de pensar a corto y a largo sería lo más deseable.
    En cuanto al derecho de superficie, pues no se lo que pasará dentro de 100 años (pensar a ese plazo ya me parece imposible) pero cuando llegue el momento al menos quien tenga que decidir tendrá la posibilidad de hacerlo. Si se sigue vendiendo todo en plena propiedad no habrá ni esa opción.

  5. Dice Pablo: “Estoy intentando hacer memoria y ahora mismo no caigo en ningún otro caso en el que desde el gobierno se de una subvención directa para que un colectivo pueda acceder a un bien de primera necesidad sin que el precio de ese bien no esté tasado, regulado, intervenido o lo que sea.”
    Yo no he tenido que hacer mucha memoria para recordar un ejemplo: las subvenciones directas que da la Seguridad Social (Osakidetza en la CAV) a las personas con discapacidad física para adquirir material ortoprotésico (bastones, sillas de ruedas, prótesis, etc.). Son unas cantidades fijas por cada tipo de artículo y no dependen de ningún baremo económico (aunque sea raro hoy en día).
    No sé si los precios de estos artículos están por las nubes a causa de las subvenciones directas o no, pero lo están.

  6. Estoy totalmente de acuerdo con vuestra valoración, así como que es fundamental la contención del precio, tal y como pasa en Bizigune. Pero si este programa presume de contener el precio, ¿por qué no ha fracasado?. Roberto lo dice en su blog, el atractivo son sus garantías. Éstas hacen que un propietario esté dispuesto a rebajar su rentabilidad. ¿Para cuando las medidas gubernamentales que den garantías para el propietario?. Y digo garantías, no impunidad para el propietario o indefensión para el arrendatario.

  7. La medida, básicamente, es polémica, más circo que pan. Y muy poco valiente.
    Si el 80% de los jóvenes trabajadores de entre 22 y 30 años (o un millón que dicen otras fuentes) cobran menos de 22.000 euros brutos al año, la medida a seguir sería subir el salario mínimo interprofesional a un nivel más acorde con nuestro entorno económico en el que muchos paises doblan y triplican el que tenemos establecido (con precios de vivienda y productos básicos muy similares a los nuestros).
    Subir el salario mínimo (de verdad, no simbólicamente) ayudaría a resolver ese y otros muchos problemas de la sociedad española (economía sumergida, escasa oferta profesional para determinadas ocupaciones…). Tampoco creo que restase votos a ningún partido que tuviese el valor de aprobarla. Pero los ciudadanos (y nuestros problemas) no somos más que números en una estadística. A la clase política no le importan ni los votos, lo único que quiere es mantener el poder que le otorga contar con el favor de la clase empresarial. Los trabajadores estamos, en ese sentido como en la Edad Media o peor y encima nos piden que sonriamos para que no les estropeemos la foto. Es lamentable.
    22.000 euros brutos, si no han echo la cuenta, es mileurismo neto. Está claro que un dulce no amarga a nadie, pero con mil euros al mes hay muchas ciudades de este país en las que uno no se puede emancipar ni de alquiler subvencionado (emancipar en el sentido de independizarse económicamente, que es distinto de irse una temporada con los colegas).

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