¿De verdad somos así?

Dicen que detrás de toda broma hay un fondo de verdad. Después de ver este desternillante video del programa de ETB “Vaya semanita” todos los que tenemos alguna vinculación con el sector inmobiliario debieramos reflexionar seriamente sobre la imagen que estamos proyectando hacia la sociedad.

7 comentarios sobre “¿De verdad somos así?

  1. Me temo que sí. Estamos llenos de escándalos urbanísticos por allá y por aquí y siempre están relacionados con recalificaciones y comisiones ilegales. Creo que a día de hoy sólo los más inocentes ignoran que muchos partidos se financian con comisiones de constructoras y promotoras.

    Pero lo peor no es la realidad sino el subconsciente. Parece que todos los partidos asumen que tienen que actuar así. Y no digo nada de los ciudadanos, que casi siempre hacemos la vista gorda y sólo nos preocupamos de tener nuestro pisito al mejor precio posible. Así que hasta hace poco la VPO fuera como un circo.

    No sé, Pablo, lo que me alivia es que haya gente como tú, en puestos de importancia, que quieran cambiar las cosas. Espero que haya más personas como tú que empiecen a levantar la mano y decir algo así como “Ya no me callo (contra la especulación inmobiliaria promovida por la Administración)”.

    Si no, el cáncer que tenemos irá a peor e igual acabamos como en Argentina hace cinco años, donde todos eran “tan listos” que terminaron llevando al país a la ruina.

  2. No quiero volver a pecar de “optimista antropológico” en exceso, como “bambi-zapatitos” en sus tiempos pregubernamentales, y llegar a la negación de la realidad por la ingenuidad, pero me parece que la simplificación y el estereotipo que manifiestan chanzas como la de “Vaya Semanita” son demasiado burdos. Unir la mala prensa generalizada de los políticos con la de los promotores inmobilibarios y constructores, estando en parte justificado por los casos de corrupción que se han dado, es también demagogia que podría darse con cualquier actividad humana o cualquier profesión o sector profesional.

    La cantidad de pasta que ha movido el urbanismo, la construcción, el ladrillo “tutelado” por los políticos mayormente del ámbito municipal, junto con unos cuantos casos flagrantes y espectaculares de corrupción político-empresarial, no debería hacer juzgar de manera general, universal, a todos los políticos o a todos los constructores o a ambos grupos (o, todavía peor, a la intersección de ambos grupos).

    Sin embargo estoy de acuerdo con Pablo en una cosa: detrás de cada broma, de cada chiste, hay algo de verdad: en este caso la imagen proyectada es absolutamente nefasta, y de manera general y estereotipada, ladrillo y política es una combinación explosiva. Y la razón supongo que es la ya comentada: la existencia de reiterados y espectaculares escándalos. Pero esto tampoco debería servir para denostar a todo aquél con dedicación a lo público (político) ni a todo el sector de la construcción. Es como si pensáramos que, por ser George W. Bush como es, todos los estadounidenses son unos descerebrados belicistas imperialistas. Estereotipos irracionales.

  3. En ventas, se suele decir que la única realidad es la percepción del cliente. ¿Son los ciudadanos los clientes de los políticos? Si es así, quizás su percepción sea también más importante que la “verdadera” realidad… claro que, quien piensa que los ciudadanos sean clientes.

  4. Muchas gracias a los tres por los comentarios, en especial a Jose, por lo que me toca directamente.

    No tengo ninguna duda de cual es la percepción de los “clientes” en este caso, y sin duda esa percepción ha sido ganada a pulso.

    Sin embargo es duro cuando tu no tienes nada que ver con eso y sin embargo se te percibe igual, y además no parece que haya nada que se pueda hacer para conseguirlo.

    Es como lo de los funcionarios, que hay de todo, en su mayor parte gente currela, preocupada por el ciudadano, etc, pero cuya labor es invisible para la sociedad, porque la “percepción” es única y basada en un prejuicio.

  5. Pablo, me temo que la mala reputación se consigue mucho antes que la buena. Y cambiar una mala por una buena, es lento y complicado.

    La explicación es sencilla, los humanos, descartamos fácilmente todo aquello que va en contra de nuestras creencias, y valoramos todo lo que las refuerza.

    Si se quiere que la sociedad deje de identificar política, urbanismo y corrupción, habrá que demostrar miles de veces que la asociación no se corresponde con la realidad. Y cada caso de corrupción, contará como mil de los otros.

    Considero como Jose que la financiación de los partidos, es un cáncer, y ya dejé claro que creo que viviríamos mejor sin partidos. Pero, está claro que no son los únicos responsables de la asociación de políticos y constructores con la corrupción urbanística.

  6. Jaizki, creo que la idea que trasladas en tu comentario de que “habrá que demostrar miles de veces que la asociación no se corresponde con la realidad. Y cada caso de corrupción, contará como mil de los otros.” es el perfecto resumen para este tema. No creo que se pueda expresar mejor.

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